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Decide Madrid. Su objetivo era fomentar la democracia directa, que cualquier madrileño pudiera plantear sus propuestas y que fueran sometidas a votación popular

Consul y Sentilo
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Consul y Sentilo

Consul y Sentilo: las tecnologías de Carmena y Colau que están copiando en todo el mundo

Desde Londres a Dubái, pasando por Jalisco. Plataformas y ‘software’ libre de Decide Madrid y el ayuntamiento barcelonés se replican en ciudades de todo el mundo

Foto: (Montaje: Enrique Villarino)
(Montaje: Enrique Villarino)

En: https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2018-02-19/software-libre-consul-sentilo-madrid-barcelona_1522941/


 En septiembre de 2015, la alcaldesa Manuela Carmena presentaba en Madrid la plataforma web de participación ciudadana desarrollada por el ayuntamiento, Decide Madrid. Su objetivo era fomentar la democracia directa, que cualquier madrileño pudiera plantear sus propuestas y que fueran sometidas a votación popular. A través de ella se decidieron, por ejemplo, la peatonalización de Gran Vía, la remodelación de pPlaza de España o el billete de transporte público único.

De Jalisco a París

Buenos Aires, París, Montevideo, Torino o el estado mexicano de Jalisco han desarrollado plataformas de participación ciudadana a partir de Consul, mientras que otras ciudades como Quito, La Paz o Gwangju, en Corea del Sur, están trabajando para adaptarlo. En total, más de 50 ciudades y entidades —también españolas, como los consistorios de Valencia, Oviedo, Alicante, Cádiz o la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de A Coruña— han visto en Consul una herramienta útil para sus procesos democráticos. “En este momento, más de 60 millones de personas en el mundo tienen acceso a esta tecnología a través a sus gobiernos e instituciones”, detalla a Teknautas Pablo Soto, concejal de Participación Ciudadana, Transparencia y Gobierno Abierto de Madrid.

No ha sido la única tecnología desarrollada en nuestros ayuntamientos que ha traspasado fronteras. El consistorio de Barcelona, liderado por Ada Colau y donde también se partió de Consul para el desarrollo de la web participativa Decidim Barcelona, ha diseñado una plataforma ‘open source’ para convertir cualquier ciudad en una ‘smart city’. Conocida como Sentilo BCN, ya se han fijado en su código abierto desde Reino Unido, Dubái y Japón, además de despertar un gran interés en nuestro país.

“La Diputación de Valencia pretende ofrecer Sentilo a todos sus ayuntamientos”, nos cuenta Jordi Cirera, responsable del proyecto Sentilo BCN y técnico del Instituto Municipal de Informática (IMI) del Ayuntamiento de Barcelona. A ellos se unirán Islas Baleares y el municipio madrileño de Alcobendas, donde, como precisa Cirera, “ya están en fase de pruebas” y solo será cuestión de tiempo que empiece a funcionar.

Exportando participación desde Madrid

La mayor parte de la internacionalización de Consul comenzó en 2016. Entonces, Madrid fue seleccionada por la Alianza para el Gobierno Abierto (conocida como OGP, por sus siglas en inglés) para participar en un programa piloto que incorporaba, por primera vez, gobiernos locales. “Ahí establecimos mucho contacto con los otros 14 gobiernos, lo que hizo que muchas ciudades de otros países, como París, Buenos Aires o el estado de Jalisco, se enterasen de la existencia de Consul y lo acabaran incorporando en sus proyectos”, detalla Soto, quien en septiembre del año pasado hablaba sobre Consul y Decide Madrid en el encuentro de la OGP en la sede de la ONU, en Nueva York.

Colaboración entre ciudades

La reutilización es posible gracias a que Consul cuenta con una licencia AGPLv3, que permite que cualquiera pueda libremente usar el código, copiarlo, modificarlo y redistribuirlo con sus variaciones. Además, desde el Ayuntamiento de Madrid, donde se ha desarrollado con un equipo interno y desde cero, ofrecen un servicio de asesoramiento a todos aquellos que lo precisen. Así no solo han ayudado a que otros gobiernos e instituciones lo pongan en práctica, sino que también ha servido para crear una red de trabajadores públicos dispuestos a colaborar unos con otros. “No es solo Madrid con cada una de ellas, sino que esas ciudades entre ellas también colaboran”, precisa Soto. “Así, lo que no podría hacer una ciudad sola, entre muchas lo podemos hacer”.

Por ejemplo, la empresa de vivienda pública del Ayuntamiento de París lo utilizó para lanzar sus presupuestos participativos sobre alojamientos sociales, Turín lo replicó para abrir debates e incorporar propuestas ciudadanas y en Buenos Aires permitió asignar casi 28 millones de dólares a proyectos como yoga en los parques y carriles bici.

A estas iniciativas también se unen las participativas de Mendoza, en Argentina, Bogotá o la región de Nariño, en Colombia. La innovación de Consul ha llegado incluso al alcalde de Golmayo, un pueblo de unos 2.500 habitantes de Soria: Benito Serrano, del Partido Popular, también quiere replicar la herramienta para sus vecinos.

Aunque se han contabilizado más de 50 ciudades y organismos de 16 países que utilizan Consul, Soto asegura que podrían ser más. “Hay ciudades que lo hacen sin decirnos nada y de repente nos enteramos de que no sé dónde lo están utilizando, así que supongo que habrá otras que no habremos mapeado”, explica.

Hay ciudades que lo hacen sin decirnos nada y de repente nos enteramos de que no sé dónde lo están utilizando

Esa es precisamente la mayor virtud del ‘software’ libre, y en el ámbito público, para Soto, no hay ningún motivo para que no sea así. “No tiene ningún sentido que las innovaciones que se producen en administraciones públicas de los gobiernos democráticos se retengan como una especie de patrimonio privado de esa Administración cuando puede tener esa proyección”, opina Soto.

“Estoy seguro de que si otros proyectos que se abordan con dinero público se hicieran desde el ‘software’ libre, sería mucho más fácil que las mejores prácticas se extendieran; además de ser mucho más eficientes con los recursos públicos”, argumenta Soto.

Barcelona ayuda a crear ciudades inteligentes

Otro ejemplo de que los proyectos de nuestras administraciones triunfan más allá de las fronteras españolas es Sentilo. Diseñada y desarrollada junto con la empresa Opentrends, esta plataforma ‘open source’ del Ayuntamiento de Barcelona está pensada para ofrecer mejores servicios urbanos. A través de sus sensores instalados en diferentes puntos de la capital y sus alrededores, recoge datos sobre la energía, el ruido o la meteorología, y los procesa para convertir cualquier ciudad en inteligente.

En total, cada día contabiliza una media de más de tres millones y medio de registros que también analizan los lugares de aparcamiento o la recogida de basuras. “Es una plataforma diseñada desde una ciudad para las necesidades de una ciudad”, resume Cirera. Y en eso, junto con su sencillez, cree que radica su interés internacional.

Localización de los sensores de Sentilo en Barcelona y alrededores. (Fuente: Sentilo)
Localización de los sensores de Sentilo en Barcelona y alrededores. (Fuente: Sentilo)

Sus aplicaciones nos llevan hasta Dubái, para estudiar la calidad del aire, o hasta Reino Unido, donde la empresa Mayflower Smart Control, en colaboración con Amey, la filial británica de Ferrovial, la Universidad de Birmingham y el Consejo del Condado de Hampshire, lo ha utilizado para mejorar el estado de las carreteras ante las inclemencias del tiempo.

También el alcalde de Montevideo se interesó por la plataforma y varias delegaciones japonesas se reunieron con los responsables del ayuntamiento catalán para conocerla más a fondo. A la lista se suman Santiago de Chile, Oslo, Moscú o Singapur. Aunque, como cuenta Cirera, de los que más ‘feedback’ reciben sobre su puesta en marcha es de ayuntamientos cercanos como los de Sant Feliu, Cambrils, Reus o Tarragona, o incluso de otras regiones como Valencia, Islas Baleares o el municipio madrileño de Alcobendas.

No es la única iniciativa de código abierto surgida en el consistorio catalán. A Sentilo se unen Open Data BCN, el portal de datos abiertos del Ayuntamiento de Barcelona que personaliza el ‘software’ CKAN, el banco de imágenes BIMA o el uso (todavía en proceso) de Open-Xchange para sus correos electrónicos.

“En Barcelona, por dirección de nuestra alcaldía, hemos incorporado el código abierto como obligación. En todo lo que nosotros vayamos a desarrollar hay que procurar utilizar productos ‘open source’ y volverlos a abrir para ofrecerlos a quien le pueda interesar”, nos cuenta Cirera.

Solo es el comienzo

Soto, concejal de Participación Ciudadana, en el centro, junto a Carmena (i) y Colau (d). (EFE)
Soto, concejal de Participación Ciudadana, en el centro, junto a Carmena (i) y Colau (d). (EFE)

Aunque Consul ha conseguido llevar procesos ‘online’ de participación ciudadana a muchas partes del mundo, Soto cree que aún queda un largo camino por recorrer para que estas nuevas prácticas se extiendan gracias a la tecnología.

Según Soto, los ciudadanos quieren participar más y las encuestas lo atestiguan. “El 80% de la gente dice que sí quiere que se le consulte e incluso quiere hacerlo entre una y cuatro veces cada año”, detalla. Entonces, ¿cuál es el problema? “Los políticos”, responde Soto. “En una encuesta que se hizo en Holanda entre concejales electos, la mayoría decía que no quería preguntar a la gente”, explica. Así, el concejal aboga por un cambio de mentalidad en los organismos que haga que cada vez más nos acerquemos a un sistema en que las personas se involucren día a día en las decisiones públicas. “Con herramientas desde lo local y que poco a poco vaya escalando, esto es imparable”, sentencia.

Aprender dónde se han equivocado

Desde Barcelona, Cirera también cree que falta mucho trabajo por hacer. “Hemos de aprender no solamente de lo que hacen los demás, sino sobre todo de dónde se han equivocado”, reflexiona. Por ello, para él, compartir errores tiene más valor que compartir aciertos.

Ada Colau y Manuela Carmena. (EFE)
Ada Colau y Manuela Carmena. (EFE)

“Ahora estamos finalizando un proyecto de ‘big data’ que va por encima de Sentilo y está basado en Codera y otras plataformas de código abierto, y nuestra intención es ofrecerlo aa quien le pueda interesar”, explica. Además, a finales de este mes tienen programada una visita a la Universidad de Illes Balears para explicar el funcionamiento de Sentilo y que lo puedan utilizar en sus instalaciones o para proyectos de fin de carrera. “Al final, es dinero público y es dinero de todos”, concluye Cirera. Así que cuanto más lejos llegue, mejor.

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